domingo, 8 de diciembre de 2013

Soñando en vida


"Los sueños no son sueños si no creemos en ellos"
La vida esta llena de aspiraciones de metas que quieren ser cumplidas y por las que luchamos.
Cada mañana tenemos que levantarnos y al abrir los ojos darnos cuenta que hay cosas que permanecen inalterables en nuestro día a día. Que esas que están ahí y no se van, merecen la pena. Una de nuestras principales metas debería de ser valorar aquellas personas que siempre están, las que te dan su ayuda incluso sin conocerte, amigos en las buenas y en las malas. Levantarse es difícil después de una gran caída, pero al fin y al cabo te das cuenta de qué se queda, de que se va, de a quien le importas. He conocido con casi 22 años  personas increíbles, divertidas, locas, amigables pero también difíciles, asociales, tristes e incluso problemáticas. He sentido el dolor más profundo  que pueda sentirse, ese que no te deja respirar y que duele hasta recordarlo año y pico después. El dolor de la perdida de un ser querido es el peor que pueda sentirse. No es un dolo físico pero a mi parecer es el peor de todos. Aunque también tengo que decir que se va paliando, puliendo como una roca en el río que acaba lisa sin picos porque bajar la corriente. Hay un pequeñajo que es el principal motivo por el que muchas veces sonrío, es la felicidad personificada con los poquitos años que tiene. Siempre sonriendo, siempre feliz, animado dándonos aquellos que nos falta a pesar de ser él, el primer  perjudicado, porque una madre no se puede sustituir por nada, aunque ahora tenga muchas.
Es un valor muy grande, la unión de la familia y uno de mis sueños es que no se separe nunca. Que después de una perdida siempre pienso que no se vaya ninguno más, que la vida es efímera y tarde o temprano aunque sea feliz con una familia tan tan tan grande me dolerá ir recomponiendome con cada despedida. No quiero que esta entrada quede triste ni mucho menos, ya que hablaba de sueños y aspiraciones y es en esa linea donde me quería quedar aunque haya dado pequeñas pinceladas de gris oscuro. 
No estoy corriendo, camino a veces más despacio de lo que debería, y quiero avanzar y pegar el salto y tocar el cielo, y sentirme que llego, que sirvo, que merece la pena todo luego. Que mi forma de ser, un poco demasiado dada a la gente no me lleve a mi pasotismo personal . No quiero ni una puerta cerrada, pero ninguna demasiado abierta, que nadie me frene ni me acelere, que vivo ahora, en este momento y me esfuerzo formando un futuro próximo o lejano, en el que solo veo claro que quiero ser enfermera. Y creo en ello, creo en mi. Sé que puedo. Soy una persona cada vez mas fuerte y tengo muy claro mis limites. Me gusta valorar a aquellas personas que me levantan cuando lo necesito y cuando siento que no puedo o que no sirvo. Pero yo misma puedo hacerlo. Como diría Antonio Machado: "Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar". Pero aun así es mejor despertarse soñando que vives de la manera que realmente quieres, con ilusión por la vida. 
La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él. (Paulo Coelho)

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